domingo, 27 de enero de 2019

“La canción del oeste”, Cernuda


LA CANCIÓN DEL OESTE: “Jinete sin cabeza”

Jinete sin cabeza,
 jinete como un niño buscando entre rastrojos
 llaves recién cortadas,
 víboras seductoras, desastres suntuosos,
 navíos para tierra lentamente de carne,
 de carne hasta morir igual que muere un hombre.
 A lo lejos
 una hoguera transforma en ceniza recuerdos,
 noches como una sola estrella,
 sangre extraviada por las venas un día,
 furia color de amor,
 amor color de olvido,
 aptos ya solamente para triste buhardilla.
 Lejos canta el oeste,
 aquel oeste que las manos de antaño
 creyeron apresar como el aire a la luna;
 mas la luna es madera, las manos se liquidan
 gota a gota idénticas a lágrimas.
 Olvidemos pues todo, incluso al mismo oeste;
 olvidemos que un día las miradas de ahora
 lucirán a la noche, como tantos amantes,
 sobre el lejano oeste,
 sobre amor más lejano.


Os incluyo aquí unas palabras de Citlaly Aguilar Sánchez comentando este poema de Cernuda.

“La canción del oeste” encierra una reflexión sobre la creación poética que se articula a lo largo del poema. La reflexión sugiere que para el poeta la poesía es algo que no se puede apresar, y de la que se tiene que tomar distancia para poder contemplarla, al igual que frente a cualquier otro objeto de deseo, como el amor por ejemplo. En su ensayo “El espíritu lírico” lo resume así: “Sólo en la vacación del amor las fuerzas líricas se aplican para tender a la poesía el pobre lazo del verso. En tal sentido, el poeta escribe sus versos cuando no puede hallar otra forma más real a su deseo”. Lo que pervive en la lejanía es el deseo y ese mismo deseo es el que intenta materializarse a través de la escritura.
En “Palabras antes de una lectura” Cernuda apunta que “el poeta, pues, intenta fijar la belleza transitoria del mundo que percibe, refiriéndola al mundo invisible que presiente, y al desfallecer y quedar vencido en esa lucha desigual, su voz […] llora enamorada la pérdida de lo que ama”. Ese llanto es la poesía y esa poesía es el anhelo de apresar la belleza; pero como este deseo nunca se satisface, quedan sólo la idealización de la realidad y la crónica de una búsqueda vana.
Para Cernuda la poesía, al igual que la realidad, es un objeto de deseo. La poesía se alza desde el momento en que el poeta intenta cristalizar al deseo. Pero como hemos visto, el objeto del deseo es inalcanzable, razón por la cual el deseo es condenado a la insatisfacción. La realidad es algo fuera de él, ajena a él; lo único que tiene es el deseo. Es por esto por lo que el poema terminar anulando la concepción misma del deseo en los versos “Sobre el lejano oeste / Sobre amor más lejano”, pues la lejanía confirma la imposibilidad de asir al oeste, en tanto símbolo de la poesía, lo mismo que al amor, en tanto epítome del deseo.
Si queréis profundizar más, podéis consultar el artículo completo en el siguiente enlace.

ESCRIBIR EL DESEO. LA REFLEXIÓN POÉTICA DE LUIS CERNUDA EN “LA CANCIÓN DEL OESTE”


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